Nadie entra en el mismo río una segunda vez, pues cuando eso ocurre, ya no se es el mismo, así como las aguas que ya serán otras.
Quien formuló esto fue uno de mis filósofos favoritos llamado Heráclito de Éfeso, y él es el pensador del Panta Rhei (todo fluye), es decir, todo cambia.
Todo está en constante cambio y evolución, nada permanece igual. No sirve de nada querer volver al pasado para intentar revivir algo, pues son aguas pasadas. No sirve de nada querer ser siempre la misma persona, hacer siempre las mismas cosas, todo cambia. No sirve de nada aferrarse obstinadamente a las cosas, pues son finitas y pronto pasarán.
Nada es permanente, excepto el cambio.
“Lo más importante y hermoso del mundo es esto: que las personas no son siempre iguales, aún no han sido terminadas — pero siempre están cambiando. Se afinan o desafinan, verdad mayor. Es lo que la vida me enseñó.” - Guimarães Rosa.
Necesitamos tener este pensamiento y siempre intentar evolucionar en todos los aspectos de nuestra vida y entender que nada es estable, todo tiene un fin y todo está en constante cambio.
Eso es lo bueno de la vida, si todo fuera siempre igual, ¿cuál sería la gracia?
Lo bueno es cambiar, crecer, aprender, desaprender y aprender de nuevo. Lo bueno es vivir y fluir.
En el futuro yo leeré esto y seré otro, y ustedes también.
Sílvio Meireles Notes